Invitamos a un paseo en base a un plan de excursiones por los alrededores de Sorata, para contemplar y admirar un cúmulo de bellezas de grandes proporciones y recursos naturales. Primero, caminar por la ribera del río San Cristóbal, de lecho suave y agua fresca y cristalina que desciende como hilos de plata, desde las alturas del lllampu. Observamos las enormes rocas de granito y molletes que asemejan gigantescas manzanas que provocan serpenteantes cursos de agua y que bañan las campiñas, con hermosos huertos cargados de frutales y flores con la más amplia diversidad de colores, formas y fragancias propias de los jardines del Edén.

 

Los bosques de ceibos y eucaliptos descienden por las laderas, como mantos de protección natural que impiden la erosión y crean sus propios ecosistemas, generando nuevos ámbitos de vida para una diversidad muy amplia tanto de vegetales como de animales, que estructuran la riqueza orgánica más importante del mundo y que se extiende desde las alturas del ande hasta las llanuras amazónicas de la América del Sur.

 

En este paisaje de contrafuertes y precipicios profundos, que son parte de aquel rincón bendecido por Dios, está Tarapampa, una encañada en el camino a San Pedro que expone a la vista, una exuberante vegetación silvestre, con abundante exposición de pedregones de gran tamaño, caídas de agua que se precipita en medio de bosques de heléchos, formando piscinas naturales que son fuentes de diversión para sus habitantes.

El cantar de los poetas y la inspiración de los escritores podrían traducirse en magníficas obras de descripción de lo incomparable para elogiar el verdadero sentido de la belleza del vergel sorateño.

PASEOS EN EL VERGEL SORATEÑO