Bolivia cuenta con una reserva aurífera con un valor de $us. 500 millones fuera del país, según información publicada en el Decano de la Prensa Nacional, EL DIARIO, que está depositado a plazo fijo en los bancos de Nueva York, Toronto, Londres y Frankfurt, cuyo peso neto está calculado en 911.076 onzas troy, es decir 28.30 toneladas métricas.

 

El directorio del Banco Central de Bolivia, en uso de sus atribuciones conferidas por Ley de la República, N° 1670 de 31 de Octubre de 1995, autorizó el traslado de 29.2 toneladas de oro al exterior, en el mes de diciembre de 1997, cuyas reservas se encontraban depositadas en las bóvedas de esa institución. El envío se realizó con el aparente objetivo de proceder a su refinación, certificación y posterior inversión, como valor del patrimonio nacional.

 

Este no es el caso patético de lo que se hizo con el oro de Larecaja. Durante décadas, este material precioso salió de Bolivia en forma clandestina desde diversos puntos próximos a la frontera con el Perú, Por ejemplo, desde la pista de aterrizaje de Tipuani, el oro rescatado de los productores mineros era trasladado por vía aérea con destino desconocido. La Compañís Minera Aramayo, con anterioridad a esa coyuntura, hacía lo mismo. Acumulaba las cargas de oro y las transportaba vía aérea con destino reservado. Nunca se conoció el destino de esa riqueza.

 

Después de la Revolución Nacional y con autorización del gobierno del MNR, la americana South American Placer, explotó oro en la concesión comprendida entre las poblaciones de Guanay y Challana, sobre el lecho del río Tipuani, al menos unos diez kilómetros de extensión. Con ese objetivo, la compañía minera instaló una gigantesca draga que por día obtenía decenas de toneladas del rico material. Esta empresa nunca emitió un informe oficial sobre la cantidad de oro explotado en la región, de acuerdo con testimonios de mineros y el propio operador de la maquinaria pesada.

 

El oro explotado por barranquilleros y algunas cooperativas, salió de la zona aurífera en forma clandestina, a través de contingentes de personas dedicadas a este negocio. Los grandes operadores de exportación del mineral, recuperaban en grandes cantidades y transportaban por la vía del contrabando hacía Perú y Brasil, especialmente, hacia Porto Belo, en el Estado de Rondonia. Estas actividades se encontraban respaldadas por la ineficiencia e incapacidad del Banco Minero de Bolivia, cuyo personal nunca se preocupó por establecer una política de control sobre la extracción y menos la recuperación física del oro. Testimonios de los pobladores de Guanay, Tipuani y Challaría, dicen que los agentes enviados desde La Paz a estos centros de producción, nunca llegaron a sus puestos de trabajo y, sin embargo, presentaban informes de sus actividades.

Hoy como ayer, tanto autoridades como funcionarios y parlamentarios que representan a esas provincias, no cOonocen el área productiva, menos los instrumentos que operan en la Provincia Larecaja.

¿DÓNDE ESTÁ EL ORO DE LARECAJA?